Habláis muchas veces de los abonos verdes, ¿podéis explicarme un poco más?, ¿qué diferencia hay entre ponerlos en primavera o en otoño? Miguel Martínez Escanda, Asturias

Respuesta de Carlos Romaní
Se les llama abono verde porque son cultivos que con sus raíces y después, con la masa vegetal o biomasa que cortamos y reincorporamos superficialmente, aportan nutrientes a la tierra, y sobre todo le aportan vida. La diferencia de los de otoño es que te habrán protegido la tierra de las inclemencias –de la erosión por viento y lluvia– a lo largo del invierno. En tu caso, en zonas montañosas o frías, donde tenéis una primavera muy corta y el frío no les deja germinar, es más indicado sembrar abonos verdes de otoño. Justo cuando retiras los cultivos, al final del verano, los siembras para que aprovechen a germinar y crecer lo que quede de otoño y parte del invierno, mientras las condiciones climáticas les permitan seguir. Luego en primavera, cuando mejora el tiempo siguen su proceso, salvo que las heladas los hayan desmenuzado, lo cual te ahorra el trabajo de picarlos. Una vez marchitos se incorporan muy superficialmente, apenas hay que taparlos con unos centímetros de tierra. Pueden ser el centeno, la veza, el trébol, las habas forrajeras… todos ellos te regalarán una buena cantidad de biomasa. Para sembrarlos retira el cultivo precedente, o las adventicias que hayan crecido, remueve algo la tierra pero sin voltearla y sin hacer una gran labor, algo somero. Luego esparce un poco de compost y siembra a voleo, pasa un rodillo o simplemente rastrilla porque la tierra estará húmeda seguramente. Germinarán y aprovecharán a crecer hasta que los hielos detengan el proceso como te explicaba más arriba.