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La Fertilidad de la Tierra⎢Agricultura ecológica
 
 
 
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Terrazas captadoras de agua

 

Extracto Permacultura

E
n Permacultura y diseño una de las claves es aprovechar al máximo un recurso tan importante como el agua. El agua de lluvia que cae en exceso, o las lluvias tan esperadas que caen de pronto y se van con la misma rapidez… todas estas situaciones deben preverse para actuar en consecuencia. El siguiente artículo explica con sencillez cómo drenar un terreno excesivamente húmedo, o cómo retener esa lluvia en la tierra para que las plantas puedan aprovecharla en época de escasez. Te aportará ideas para que las apliques a diferentes situaciones y tamaños de finca o pequeños terrenos, siempre con la vista puesta a un máximo aprovechamiento de recursos con el menor trabajo y coste posible.

El siguiente extracto del libro Permacultura práctica ha sido adaptado para la web.


Además de conseguir hacer más esponjosa la tierra, que en determinadas circunstancias puede tardar años, y de utilizar principios de diseño de línea clave, también puedes instalar terrazas para situaciones en las que quieres retener más agua en tu emplazamiento. Diversas clases de terrazas pueden ayudar a ralentizar, extender e introducir el agua en tu terreno. Son especialmente útiles para gestionar la escasez o el exceso de agua.

Por ejemplo, si tus terrenos están saturados y quieres secar una zona, puedes colocar un drenaje interceptor, una especie de zanja ligeramente fuera del contorno para captar agua que corre por el terreno y enviarla a otro sitio. Por lo general, la zanja está llena de grava y tiene enterrada en el fondo una tubería perforada. Esto puede ser efectivo en torno a cimientos demasiado húmedos.

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Otra manera de abordar el exceso de agua es con la instalación de un pozo seco. Si tu propiedad no tiene buen drenaje debido a una capa compactada en la tierra, puedes cavar un agujero que penetre en dicha capa. El hoyo se puede llenar de grava o simplemente tapar con una rejilla. La escorrentía fluye hacia el pozo seco, en el que puede filtrarse por debajo de la capa compactada.

En los climas áridos, con terrenos sin drenaje donde la lluvia suele caer con poca frecuencia y en episodios contundentes, puedes sacar el máximo partido de la escasa agua hundiendo los bancales de cultivo por debajo del nivel de la tierra. El agua se capta en los bancales y puede infiltrarse, empapando la tierra por completo. Del mismo modo, cabe utilizar bancales elevados en los climas húmedos para permitir un mejor drenaje. Elevar los bancales del huerto por encima del resto del terreno no sólo facilita un mayor drenaje sino que además expone más superficie al sol y al viento, lo que también ayuda a secarlos.

Entre otras estrategias de aterrazamientos se incluyen las zanjas y los canales de desvío, las balsas, los bancales o terrazas y los huertos de lluvia (ver pág. 156).

Zanjas de infiltración y drenajes de desvío

Las zanjas de infiltración equivalen a cuencas largas, serpenteantes, situadas en curvas de nivel, con lo que son totalmente planas. Cuando el agua de la lluvia fluye por la superficie de la tierra, o justo por debajo de la superficie, la zanja de infiltración captura esa agua para que, con el tiempo, pueda filtrarse por la tierra. Esta filtración puede ayudar a crear una cuña de agua potable bajo la superficie (suponiendo que primero no llega a una capa impermeable, por ejemplo, lecho de roca).

Hay que imaginar la cuña como una burbuja gigante de agua suspendida encima de la capa freática, que puede ser utilizada por la vegetación durante períodos de tiempo seco.

Al incluir las zanjas de infiltración en un terreno en cuesta, harás que aumente la cantidad de agua que se filtra en la tierra y recarga los acuíferos. Esto dará lugar a menores necesidades de riego y, con el tiempo, a una capa freática sana. Plantar gramíneas en matas y otros tipos de vegetación espesa por encima de la zanja ayudará a filtrar sedimentos antes de que lleguen al surco. Plantar árboles u otros cultivos en el montículo (talud) del lado descendente de la zanja (o justo debajo) les permitirá sacar provecho de la humedad de la tierra durante las épocas secas.

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Las zanjas de infiltración son aterrazamientos apropiados para pendientes entre suaves y moderadas. No son una buena opción para pendientes empinadas, donde es más probable que se desmoronen si llueve con fuerza. En estas ubicaciones, puedes intentar crear taludes a partir de maleza amontonada alrededor. Esto frenará el agua y permitirá cierta infiltración sin alterar la tierra ni acumular grandes cantidades de agua. Asimismo, todas las zanjas deberían contar con una estrategia para el desbordamiento diseñada desde el principio: pueden o bien tapar la parte superior de manera uniforme cuando estén llenas (lo ideal es que coja el relevo la siguiente zanja de infiltración colina abajo), o bien estar conectadas con otros aterrazamientos captadores de agua mediante drenajes de desvío.

Un drenaje de desvío es una depresión en la tierra que no es absolutamente plana pero lleva agua de un lugar a otro. Estos drenajes están situados fuera del contorno, con el objetivo de trasladar agua hacia una ubicación determinada (un humedal, una balsa, un depósito o un arroyo). Han de tener la suficiente pendiente para que la lluvia intensa no provoque erosión. Una buena regla general es hacerla bajar 30 cm por cada 60 o 90 m de distancia o más, pero si no estás seguro, mejor consulta con un ingeniero.

Charcas o estanques

Los estanques constituyen un hermosísimo y funcional complemento de un paisaje. Pueden guardar agua de riego o de uso doméstico (a menudo el almacenamiento más barato posible), servir de hábitat para vida salvaje o, en climas cálidos, ofrecer esparcimiento básico. Si están bien situados en el terreno, los estanques o las balsas también pueden brindar oportunidades para la acuicultura y/o protección crucial contra los incendios.

Si has de decidir dónde crear un estanque, has de tener en cuenta aspectos como la elevación y la topografía. Un estanque alto en el terreno puede abastecer, mediante la gravedad, a cualquier punto inferior. Los sistemas hídricos ligados a la gravedad son siempre los más resilientes, pues no dependen de la electricidad ni de bombas que pueden fallar. Las cadenas de estanques bajando en cascada por las cuestas (en barrancos existentes, si estás imitando a la Naturaleza), conectados mediante drenajes de desvío o canales de desagüe, pueden procurar un almacenamiento de agua que también parecerá muy natural.

No obstante, es importante pensar en cómo se llenan los estanques. Si no hay una fuente de agua aceptable en lo alto de la pendiente, también podemos llenarlos bombeando desde abajo. Si los estanques van a recoger flujo superficial, cada uno deberá ser, a medida que se baja, mayor que el último a fin de alojar un mayor volumen potencial de agua. Al mismo tiempo, es esencial no ubicar estanques grandes en pendientes empinadas, pues será mucho mayor el peligro de que los diques revienten si llueve con fuerza. Siempre has de tener una idea de cuánta agua deberá albergar el estanque (según el tamaño del área de drenaje y los principales episodios de lluvia previstos) antes de determinar sus medidas.Permacultura1

He aquí algunas reglas fundamentales de la construcción de estanques y balsas:
• Cada estanque ha de tener un rebosadero que vaya a una localización conocida.
• Mantener la vegetación leñosa lejos de las paredes del estanque para que las raíces no los traspasen.
• En los climas secos, procurar minimizar el área superficial y dar sombra al agua con árboles para reducir la evaporación.
• Si al construir un estanque grande o una cadena compleja de estanques te encuentras con dificultades, busca enseguida a un ingeniero y/o un operador de maquinaria pesada experimentado.

Por lo general, a los estanques les encantan las tierras arcillosas. Una de las ventajas de un estanque revestido de arcilla es la mayor facilidad para el establecimiento de un ecosistema debido al fondo natural. Si tus tierras no son arcillosas o simplemente no retienen agua (por ejemplo, si una capa de arcilla está encima de una veta de arena), tienes dos opciones. Puedes intentar recubrir el estanque con arcilla traída de otra parte o, si no, utilizar un revestimiento sintético hecho de goma EPDM o polietileno. Estos materiales van muy bien para retener agua, si bien presentan algunas pegas, como cierta vulnerabilidad a perforaciones causadas por animales o personas, y una tendencia a ser resbaladizos debido al crecimiento de algas.

Al margen de cómo esté sellado el estanque, querrás hacer algún modelado para crear escalones a diferentes profundidades. Esto no sólo proporcionará hábitat adecuado a una amplia variedad de plantas y animales; también hará que sea más fácil tomar un baño. Por otra parte, los escalones en estanques con revestimiento pueden llegar a ser lugares donde colocar plantas en tiestos, como lirios de agua, lotos o sagitarias.

Terrazas

Si careces de terreno llano para carreteras de acceso, estructuras, espacios humanos o agricultura, las terrazas pueden ser una buena opción. Desde una perspectiva hídrica, las terrazas evitan la erosión al ralentizar el flujo de agua superficial, y hasta cierto punto funcionan como zanjas de infiltración al permitir que algo de agua penetre lentamente en la tierra. Construir terrazas pequeñas es bastante sencillo, mientras las grandes conllevan una gran cantidad de trabajo. Por otro lado, la creación de terrazas puede provocar daños graves en la tierra si no se hace como es debido, por lo que en este tipo de aterrazamientos conviene actuar con prudencia y, en caso de duda, consultar con un ingeniero.

Las terrazas se pueden construir con o sin muros de contención. Como regla general, si la pendiente es inferior al 25%, quizá no hagan falta muros. Si oscila entre el 25 y el 45%, es aconsejable su construcción. Y si la pendiente es superior al 45%, será buena idea plantar vegetación densa para mantener la terraza en su sitio y preguntar a un ingeniero.

Huertos de lluvia

Un huerto de lluvia es una depresión poco profunda que capta agua de superficies impermeables cercanas. La depresión posibilita que, con el tiempo, las aguas pluviales se vayan filtrando, como en el caso de las zanjas: se compone de una mezcla de tierras de biorretención especial, con un contenido tanto orgánico como mineral. Los huertos de lluvia contienen plantas apropiadas a las condiciones de inundación durante períodos de lluvia intensa y quizá de sequedad durante períodos largos, según el clima de la región. Estos elementos de diseño suelen ubicarse cerca de aparcamientos, franjas de estacionamiento o pequeños patios adonde se dirige el agua procedente de superficies impermeables. En las áreas urbanas, reducen la cantidad de agua de lluvia que entra en la red municipal; esa agua se utiliza entonces para volver a llenar el depósito subterráneo y minimizar las necesidades de riego. Si vas a diseñar un huerto de lluvia, debes determinar los metros cuadrados de superficie de captación y comparar con los índices de filtración en la tierra a fin de calcular el área necesaria para almacenar aguas pluviales.

 

 

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