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La Fertilidad de la Tierra⎢Agricultura ecológica
 
 
 
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El 40% de las especies de insectos están en peligro de extinción

abejorro

U
n nuevo estudio denuncia la amenaza de la biodiversidad de los insectos a nivel global tras la revisión exhaustiva de 73 informes que analizan su declive en varias zonas del mundo, la gran mayoría países desarrollados del hemisferio norte. Este trabajo, que revela tasas dramáticas de disminución que pueden llevar a la extinción del 40% de las especies de insectos del mundo en las próximas décadas, ha sido elaborado por investigadores de las universidades de Sydney y Queensland (Australia) y publicado en la web de investigación científica y médica Science Direct a principios de año.

Los textos revisados para el análisis titulado Declive mundial de la entomofauna: un análisis de sus causas observan familias de especies de insectos como abejas, mariposas, libélulas, polillas, escarabajos, avispas, hormigas, moscas o mosquitos, entre otras, de las cuales un 41% están en declive y un 31% amenazadas. Además, también estudiaron algunas especies de vertebrados, de los que el 22% están en disminución y un 18% amenazados. Destacan el declive en las poblaciones de pájaros (26%), murciélagos (27%), anfibios (23%) y reptiles (19%). En los vertebrados, el ritmo anual de disminución es de un 2,5%, lo que en 100 años supondría la desaparición total de algunas de estas especies.

Según el criterio de clasificación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), que divide la situación de las especies amenazadas en tres grupos, y con los resultados obtenidos tras su estudio, los investigadores aseguran que más de un 30% de especies en disminución se encuentran en situación “vulnerable”; más del 50% en “peligro de extinción”, y más de un 75% en “peligro crítico”. Además de factores como la invasión de especies no autóctonas o el cambio climático, los investigadores confirman que, sobre todo, los principales impulsores de tales disminuciones son los seres humanos, el cambio de hábitat consecuencia de una agricultura intensiva, la deforestación y la urbanización de los territorios, y la contaminación por productos tóxicos, principalmente plaguicidas.

Como recoge el estudio, la principal causa se encuentra en la intensificación de la agricultura en las últimas seis décadas unida al uso generalizado e implacable de plaguicidas sintéticos y fertilizantes. Por ello, apelan urgentemente a un replanteamiento de las prácticas agrícolas actuales. En particular, a una reducción en el uso de plaguicidas y su sustitución por prácticas más sostenibles y basadas en la ecología. Sólo estas condiciones pueden retardar o revertir las tendencias actuales y permitir la recuperación de poblaciones de insectos en declive que salvaguardan los servicios ecosistémicos vitales, como son la descomposición de la basura y el reciclaje de nutrientes, ser alimento para peces y otros animales acuáticos, y su papel como depredadores naturales de plagas de cultivos.

 

Buenas prácticas para recuperar la biodiversidad

El estudio recoge algunos ejemplos de buenas prácticas para la recuperación de las especies de insectos y habla a favor de la restauración del hábitat, con una reducción drástica de agroquímicos y un "rediseño" agrícola, como la forma más efectiva de detener nuevas caídas, especialmente en áreas bajo una agricultura intensiva. Por ejemplo, las franjas de flores y pastizales establecidas en el borde del campo aumentan la abundancia de polinizadores silvestres; y la rotación de cultivos con trébol aumenta la abundancia y diversidad de abejorros, que a su vez aumentan el rendimiento de los cultivos y la rentabilidad de la granja.

Para los investigadores estas tácticas ecológicas no sólo favorecen a los polinizadores, sino que también conservan los insectos naturales, esenciales para mantener a raya a las especies de plagas herbívoras de muchos cultivos. Sin embargo, para que estas medidas sean efectivas es imperativo que el uso de pesticidas se reduzca al mínimo, y así permitir la recuperación de la cantidad de insectos y sus servicios de “control biológico" asociados.

Además, exponen que no hay peligro en reducir drásticamente los insecticidas sintéticos porque no contribuyen significativamente al rendimiento de los cultivos y sí que activan la resistencia a las plagas, afectan negativamente la seguridad de los alimentos y, en ocasiones, disminuyen los ingresos agrícolas. En muchos de los sistemas agrícolas del mundo el control biológico constituye un medio infrautilizado pero rentable para resolver los problemas de plagas y al mismo tiempo conservar la biodiversidad, tanto dentro de la finca como en el campo.

www.sciencedirect.com

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