Según un estudio publicado a finales de junio en la revista científica internacional Toxicology por Gasnier et al. con la formulación que está en el mercado, en una dosis 800 veces menor que la autorizada en algunos OGM alimentarios en los EE.UU, el Roundup tendría un impacto real en las hormonas sexuales. En los hombres impediría la acción de los andrógenos, mientras que en las mujeres perturbaría la formación de los estrógenos. En consecuencia, según el equipo realizador de las investigadores con el Prof. Gilles-Eric Séralini del CRII-GEN (Comité de Investigación y de Información Independientes en Ingeniería Genética) en Caen, asociado en esta ocasión con el Prof. Chagnon, de Dijon), se puede hablar de “daños en el ADN de las células humanas”.
Estos efectos explicarían los preocupantes resultados en experiencias sobre animales y en epidemiología humana, por eso piden una revisión de “la clasificación de los Roundup y otros herbicidas a base de glifosato (la sustancia activa, NDLR)” para definirlos “como tóxicos para la reproducción y perturbadores endocrinos”. Este aspecto ha sido subestimado porque los productores de pesticidas presentan mayoritariamente “estudios sólo con el glifosato, mientras que la mezcla comercializada es mucho más activa”.