Las hojas caídas ya no serán una basura que da trabajo, sino un rico ingrediente con el que elaborar un buen compost para el jardín.
Sirven la mayoría de las hojas (frutales, setos, árboles ornamentales) sólo hay que evitar aquellas de fuertes taninos como las de nogal, y tener en cuenta que algunas se descomponen muy lentamente. Si las ponemos alternando en capas con restos de hierba y estiércol fresco formando un montón de al menos 1m3, en 3 meses estará listo. Hay otras formas, puedes verlas en el artículo que te invitamos a bajarte gratis. Fue publicado en el nº 6 de La Fertilidad de la Tierra (hace tiempo agotado).