Algunos
insectos se han vuelto inmunes a los ataques plaguicidas de la
modificación genética. Son datos de un estudio de la Agencia de
Protección Ambiental de EE.UU (EPA). Concretamente, ha encontrado "múltiples
informes de daño inesperado en maíz CryBb1", nombre de una
proteína bacteriana con efecto insecticida cuyo gen está insertado
en el maíz MON864 que comercializa la transnacional Monsanto.
Los
expertos de la EPA examinaron las alertas de cultivos dañados
durante 2009 y concluyeron que se sospecha resistencia en múltiples
regiones de al menos tres estados, Iowa, Illinois y Nebraska, "en
algunos casos con un orden de magnitud importante".
Es
la primera vez que un organismo oficial estadounidense reconoce
públicamente los efectos que tienen los cultivos de OGM. Pero la
agencia federal no solo se queda en el análisis de los perjuicios
sino que recomienda a la empresa agrotecnológica que implemente un
"plan adecuado de remediación" ya que "el programa de
vigilancia de resistencias (de Monsanto) es inadecuado y puede puede
perder eficacia en cultivos donde se han instalado gusanos
resistentes" e incuso afectar a las poblaciones de insectos de
hasta una o dos millas circundantes.
La compañía ha
replicado poniendo en duda las conclusiones de la EPA. El portavoz de
Monsanto Lee Quarles dijo que toman el informe de la agencia "en
serio", pero que no hay confirmación científica de las
resistencias.